El lenguaje del
transmorfido era muy marcado y con una pizca de dificultad, éste intentaba cuidarlo y llevarlo a mis oídos lo mejor posible. Con mucha cortesía se invitó a participar de la reunión que mantenía con Bunny, preguntado preocupado si interrumpía, su intensión era clara, sólo quería nuestra atención.
Después de algunas dosis de
licor de sabila, el sujeto empezó a mutar como era de esperarse en un transmorfido, cada minuto a pesar de su reticencia sufría espasmódicos cambios exteriores que entrecortaban su cuidada forma de hablar.
Cuando empezó a licuarse en el piso de la cámara de reunión decidimos tele transportarnos simultáneamente y llamar a su
sanguijuela particular, un ser repugnante y
simbionte para que lo retorne a su espacio inter-físico.
En el lugar de llegada me encontré solo, Bunny había abortado la misión, me dejó solo en el salón de placeres de las asesinas con
la As de turno.
El guardia de la puerta quiso interceptarme pero
la As (asesina de mentes) apresuró a darme la bienvenida, con una sonrisa y un beso que destornilló mi lengua, hasta hacerla salir de su posición habitual. Ella escaneó mi mente y encontró recuerdo de la
asesina de mi vida, empezó a fingir que comprendía mi situación volátil y que podría ser mi nueva dueña, si yo se lo pedía, nada más alejado de la realidad dentro del código de las asesinas, eso significaba
"descuartizar al moribundo". había perdido en su juego, ella estaba en mi cabeza y hacia que le pida que sea mía, la asesina no quiso perder el tiempo conmigo, y empezó a
devorar mi mente y cuerpo.