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Los momentos más felices de los hombres son tambien los más débiles.
Me hacía mucha falta una máquina de recuerdos, los míos habían sido robados, y reemplazados por los de la asesina. En aquellos días ella manejaba los recuerdos del pasado y el futuro, porque ella podía recordar el futuro, con una de aquellas técnicas de la escuela de asesinas.
No entendía porque le interesaban tanto las máquinas de recuerdos, porqué esto era lo único que la hacía verse feliz.
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