| lunes, enero 30, 2006 |
| Los 7 demonios ( 3 ) |
V
Oramos hasta el amanecer, cuando todo estaba calmo, la paz interior que sentía alivió la vigilia, no sentimos cansancio ni dolor, solo la fuerza del universo en nuestra concentración.
Kontike salió primero de la cueva, el sol me encegueció nuevamente, recordé mi faena en el desierto y cierto vertigo invadió mi cuerpo al ver un mar humano de personas emplazadas alrededor de la fortaleza. No entendía como se pudo congregar tanta gente en ese lugar tan rápidamente, viajeros, familias enteras, de todos los rasgos, étnias y condiciones, era un pueblo integro, que se conglomeraba alrededor de la inexpugnable roca de concreto.
Seguimos a Bahjja el mayor de todos los principes, no era un anciano, pero se notaba su edad en las marcas y arrugas de su rostro, el que conoce el camino, según la interpretación de Kontike, a quien entendía cada vez más en su lengua enrevezada, una mezcla de lenguaje Arabe meridional y Frances. Bahjja portaba un largo bastón que parecía una extención de su brazo izquierdo, con él atravezaba el mar humano, mientras la gente se abría a su paso, nosotros le seguiamos en orden de a dos, a mi lado Kontike, cerrabamos las columnas como última pareja. Nos acercabamos cada vez más a los descomunales portales, la gente que pasabamos nos hacía reverencia, habían reconocido a los principes guerreros, empezaron a tender sus túnicas a en señal de aprecio.
El ruido de los portales provocó gran pánico, ocasionando graves accidentes entre la gente que huía para ponerse a salvo. Esto acompañado del movimiento de las dos puertas hizó que nos detuvieramos para protegernos de la multitud que corría despavorida, las puertas de 12 metros de alto, parecían no haberse movido en siglos, el movimiento provocó una tormenta de arena, el sol se escondió por la polvareda, y el viento empezaba a convertirse en remolino, la mitad de la gente permanecía en pie, frente a los dos portales que empezaban a descubrir su secreto.
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| posted by J O @ lunes, enero 30, 2006 |
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sigue el suspenso... ¿que hay detrás de la puerta?