Para muestra un botón:
TLC: qué se acordó
Hasta el momento el gobierno no ha querido mostrar el texto oficial. El ministro Ferrero ha dicho que está siendo traducido al español. Sin embargo, ya se conocen algunos de los acuerdos, y todos ellos son como para ponerle los pelos de punta al más optimista.
En el tema agropecuario:
Maíz: EEUU podrá introducir al Perú una cuota de 500 mil toneladas anuales de maíz con un crecimiento anual de 6%. Al inicio Perú ofreció un máximo de 180 mil toneladas, mientras EEUU exigía 600 mil. Rápidamente el Perú cedió y cedió, hasta que EEUU bajó su exigencia en solo 100 mil toneladas, lo que fue celebrado por el Gobierno peruano como una “flexibilidad”. Para darnos una idea de lo que va a pasar con los productores peruanos de maíz, EEUU subsidia con un promedio de 5 mil millones de dólares anuales a sus exportadores de maíz, lo que les permite venderlo más barato de lo que cuesta producirlo, e inundar los mercados de los países pobres. Arroz: EEUU podrá introducir una cuota de 74 mil toneladas anuales, con un crecimiento anual de 6%. EEUU subsidia a sus exportadores de arroz con unos 1200 millones de dólares al año. Azúcar: EEUU podrá ingresar una cuota de 500 mil toneladas anuales… ¡Y Perú podrá exportar a EEUU solo 61 mil toneladas de azúcar! Con este acuerdo, Perú ha ganado mucho menos que lo que obtuvieron los países centroamericanos, que tienen una cuota mayor para introducir azúcar en EEUU en el Cafta, y ha cedido mucho más que lo que esos mismos países cedieron en ese tratado. Carnes: Los “cortes traseros” del pollo entrarán con una cuota de 12 mil toneladas anuales. Los despojos de carne de cerdo entrarán sin condiciones con un arancel que se eliminará en cinco años. Ambas cosas, cortes traseros y despojos, no se consumen en EEUU, por lo cual pueden ingresar muy baratos al Perú. El propio Julio Favre, ex presidente de la Confiep, neoliberal acérrimo y fujimorista convicto y confeso, está espantado. El sábado anterior dijo a El Comercio, textualmente, lo siguiente: “Eso es un abuso, destrozaría la industria porcina del país. -¿Qué pasaría de firmarse el TLC bajo los términos de EEUU? Habría un peligro de quiebra inminente en toda la industria, y las fábricas de embutidos dependerían de Chile y EEUU. -¿Quiebra? ¿No exagera? No.” A confesión de parte, relevo de prueba. En las discusiones sobre el TLC se han utilizado muchos argumentos de tipo ideológico. Desde la derecha, se ha dicho que quienes no están de acuerdo con el TLC son “la vieja izquierda” troglodita y que seguramente un TLC “con Cuba o Venezuela” no sería criticado. Desde la izquierda se ha dicho que TLC no, de ninguna manera, y se ha criticado duramente a la famosas campañas “frente al TLC” (primero) y por un TLC “así no” (luego). Por último, estas campañas se han defendido diciendo que, efectivamente, no están “en contra de los TLC” sino de cómo se está negociando este TLC. Para oponerse al TLC hay dos niveles de argumentación. En primer lugar, podemos oponernos al TLC cuestionando cómo se ha realizado la pésima negociación, rompiendo la unidad andina, cediendo en todo y acordando cosas que van a dañar seriamente la salud, la producción y la soberanía nacionales. Este argumento mínimo es absolutamente obvio, y debe llamarnos a la unidad a todos los sectores sociales: el TLC que el gobierno ha firmado con EEUU va a significar la catástrofe para el país, y en 20 años vamos a depender totalmente de EEUU, y solo les vamos a proveer de las materias primas que después nos van a vender transformada. Va a generar más pobreza, va a destruir el campo, va a hacer que las ciudades crezcan aún más y va a quitar trabajo, en lugar de darlo. Ahora bien, voy por el segundo nivel argumentativo, más profundo, para oponerse al TLC. Firmar un TLC con EEUU es escoger una estrategia de desarrollo que privilegia a las grandes trasnacionales, amarra de manos al Estado y convierte el neoliberalismo en tratado internacional. Además, es privilegiar la integración subordinada con EEUU, como un siervo que ofrece lealtad a su amo a la espera de que algo le caiga; en lugar de escoger la integración sudamericana entre iguales a fin de crear un bloque regional que contrapese el poder del imperio. La verdad es que un gobierno, al menos dentro del sistema demoliberal en el que se supone que vivimos, puede escoger la política económica que prefiera. Y si prefiere abrir el país a las importaciones, fortalecer algunas exportaciones agroindustriales, blindar la propiedad intelectual de las grandes empresas, etc… puede hacerlo. Total, si las cosas van mal, el próximo gobierno debería poder cambiar eso. Dizque así funciona la cosa. Pero lo que un gobierno no puede hacer bajo ningún concepto es convertir una política económica en particular en tratado internacional, e hipotecar a todos los futuros gobiernos a esa política. En 90 días el Congreso peruano podría estar votando el TLC… y, sin duda, aprobándolo. ¿Puede un congreso de salida y con nula legitimidad aprobar un tratado que va a definir el modelo económico de aquí a 50 años, mínimo? De ninguna manera. Es el momento de una gran campaña unitaria nacional: el TLC no debe pasar, bajo ningún motivo. No porque no tener TLC ya nos haga un país mejor; sino porque con TLC sin duda vamos a perder la posibilidad de cambiar las cosas en el país. Es el momento de organizarse y decir NO.
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Sin lugar a dudas, el TLC pudo ser negociado mejor. Existen capÃtulos de dicho tratado que generarán problemas en el paÃs. Sin embargo, la mayor parte de efectos que el referido tratado traerá al paÃs son positivos. Cualquier estudio económico serio lo confirmará (serÃa bueno que revise el estudio realizado por el CIUP - Centro de Investigaciones de la Universidad del PacÃfico - o el realizado por Macroconsult). Es más, si sopesamos los efectos positivos y negativos del tlc, el resultado es abiertamente positivo.
Si no se hubiese celebrado, hubiesemos quedado en serio retraso respecto de los demás paÃses del mundo.
Usted menciona dos "fuertes argumentos", los cuales comento a continuación:
1) El TLC no significa ninguna catástrofe para el paÃs como usted menciona. Si analiza informes económicos serios podrá confirmar ello.
Luego, el supuesto daño a la soberanÃa que usted menciona es un concepto que, jurÃdicamente, no se ve lesionado de ninguna manera puesto que el TLC es un tratado económico y no respecto del ius imperium del Estado o de los lÃmites territoriales.
Además, en ningún momento se acordaron cosas que lesionen la salud. Es más, todo lo que se acordó es para beneficio de los consumidores (mayor competencia, menor precio). Si lo desea tengo un informe, respecto de medicinas en tlc que le podrÃa ser de interés.
En tercer lugar, el supuesto quebrantamiento de la "unidad andina" (concepto que, en puridad, es errado dado que desde el inicio de las repúblicas, los estados andinos han sido todo menos una unidad) es un tema que no tiene relación con la firma de un tratado económico.
Finalmente, si usted lee informes respecto de la situación de empleo de los paÃses en que se firmó el tlc podrá advertir un incremento respecto del empleo y, mejor aún, del empleo formal.
2) El argumento de celebrar un tratado analizando si con ello se beneficia o no a las transnacionales, es, cuando menos, cuestionable. Lo que se debe analizar es el beneficio para quien lo celebra y los costos que ello le lleva aparejado (análisis costo beneficio).
En cualquier caso, serÃa conveniente conocer sus dudas respecto del tratado y poder discutirlas objetivamente.
Un gusto,
Juan Manuel
(jmrobm@gmail.com)