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Ayer viajé por el recorrido que no acostumbraba, se siente bien cambiar de rutina, ir por senderos distintos, también ver caras nuevas, gente fresca. Encontré a la alegría cantando canciones viejas, sobre un bus sombrío, a ella no le importaba estaba llena de luz, regalaba tanto a todos los seres que viajaban, ellos no se fijaban en lo afortunados que eran y quedaban llenos con los caramelos que la alegría usaba de placebo. Estos seres tullidos, grandes orejas, narices con pies, ojos agudos, sólo veían la deformidad en las piernas de la alegría y se sentían confortados consigo mismos. La alegría seguirá regalando canciones, confortando con su imagen grotesca, repartiendo caramelos placebos, sin importarle quien viaje en el bus de la vida, sin juzgar, sin interes, sin remordimientos, sin compasión. Si la ves saludala amablemente con una sonrisa, y alegra tu corazón. |
La alegrÃa empalaga, pero supongo que vale la pena si obtienes una sonrisa.
Saludos.