| sábado, agosto 27, 2005 |
| Morí y conocí a Dios frustrado IV |
Pogo.
Me movía hacia los lados primero lentamente, con un paso adelante en los extremos y balaceando mi cabeza hacia abajo, a medida que la velocidad del tema aceleraba, torcía mi cintura incrementalmente, los chicos del lado empezaban a balancearce también, y el cantante se desgañonitaba cada vez más, intentando hacer un grito gargoliento, estuve así durante varios minutos hasta que el tema se empezó a apagar con un gracias final, los pelucones del lado comenzaron a hacer chongo mientras gritaban la mierda eres tu!. Veo venir un Chato fumando que me dice, ¡bother tú eres el único con huevos pa pogerar en esta mierda vente a la mancha!, llevandome abrazado.
La mancha.
Eran unos veinte pelucones todos irreconocibles o confundibles por la forma en que se vestían, poleras negras, cabellos largos, cadena con llaves, todos gritaban en unísono ¡La Mierda! ¡La Mierda! ¡LA MIERDA!, hacían escuchar su voz en medio del ruido distorsionado de guitarras, se silenciaron y el Cantante empezó con voz ronca a decir: Para irnos y para todos estos cunch!... "la mierda eres tu!"...
La mancha se desbordó en alaridos y gritos, mientras que los ojos les brillaban como si fueran a parir. En ese momento todos se posicionaron para el pogo, el bajo empezó en un solm# - dom#7ma cabalgante y decadente, la batería acompañaba con platillos en los picos, hasta que redobló para hacer un intervalo espacial, se desgarró la primera en un riff veloz y sucio, mientras que los dos toms empezaron a tartamudear cada vez más fuerte para que todos ingresaran con una fuerza brutal, guitarra, bajo y bateria, al mismo rítmo y galope, como tres cogoteros en fuga. "Tú eres el único que decide, eres capaz de cambiar tu destino...", todos empezamos a saltar de lado cual resortes, rebotando entre si, sentí los primeros encontrones con los que estaban a mi lado, el chato, ya estaba de regreso elevandose como pulga descontrolada nos encotramos en el aire, impulsandose al caer, me pasó su faso, le doy una bocanada hasta llenarme los pulmones y no poder respirar, siento el olor y se lo devuelvo en el tercer golpe, el seguía saltando hecho un Mario Bross. "...dejame ser lo que siento, no tengo que vivir tu vida, soy aborigen sudamericano, la mierda eres tú..." empezó el coro cada vez más fuerte con un eeeeeeeeeeeooo! eeeeeeeeooooo!, estaba cada vez mas ido sólo veía manchas con las que me golpeaba y no podía parar de reirme, agitado, con el corazón a mil, tropiezo de nuevo con el Chato que era al único que reconocía, esta vez le mete una bocanada brava y me pasa el faso como si me lo fuera a acabar, siento el humo que exhalaba mi cuerpo, era una llama humana, le doy una piteada y se lo devuelvo, caigo al suelo y pasa sobre mí, el era un gimnasta olimpico, yo caía misma piedra, parecía que llevaba el peso del mundo en los hombros y la alegría en el rostro, me quedé sentado mientras que todos saltaban frenéticamente en el coro, la gente que no estaba en la mancha se esparcía cada vez más. Estaba sentado en el piso parecía imperceptible, "la mierda eres tú, yo soy aborigen sudamericano..." era la parte mas coreada y violenta, los que caíamos ya no levantabamos, mientras que los resortes empezaban a ser más violentos, e incrustarse con sus cuerpos, levanté la mirada y observé que dos guardias se llevaban al Chato de cabeza y a otro pelucón patas arriba, el tema ya había terminado pero el pogo seguía violentamente debajo del escenario, pude incorporarme y caminar hacia las gradas donde me senté.
Dios frustrado.
El organizador hablaba por los parlantes tratando de apaciguar los ánimos, nadie entendía lo que decía y empezaron a pifearlo, a continuación... -zafó- Dioooooooooosss Frustrado!, mientras le caía la primera botella, estaba a punto de quedarme dormido con una amplia sonrisa recostado en las gradas cuando la gente comenzó a pasar sobre mí para acercarse al escenario, levanté la cabeza y pude ver a Equix con una Biscayne negra, al tío escondido en los platos, al tercero con el bajo y a Rottweiler sin gorra y pelado en el centro. Intenté enfocar la vista pero todavía estaba todo nublado, Rottweiler empezó a hablar y la multitud se movía a su voz, "Polaroid..." dijo, empezó a saltar la gente, Equix rasgaba la vieja Biscayne violentamente y el tío rompía los platos, "vuelvo a ver, imagenes en mi interior, vuelvo a sentir, cosas que no sentía hoy...", nuevamente me acordé de tí, tu imagen enojada, el portazo, el como quieras, empezaron a dar vueltas como un tornado en mi mente, veía a todos con tu rostro, sentía el malestar en mi estomago, mientras los ojos se me llenaban de agua y risas, me levanté a duras penas y subí las gradas rápidamente, "ya no hay vida en mi vida, despues de tanto odio, sólo me queda morir...", entonaba Rottweiler, yo te buscaba con los ojos llenos de lágrimas y rencor, con tu imagen en mi...
Te vi allí, de espaldas en las gradas superiores, con un grupo de gente, no podía creerlo en mi alucinación, te ví, contenta, seguías el ritmo con tu cuerpo, intenté acercarme desesperadamente, tropezando con gente y gradas, ya no sentía dolor, solo quería hablar contigo, estabas allí en la última fila, la más desolada, ya casi te alcanzaba, sólo estaba a metros de tu cabello largo, acerqué mi mano a tu espalda, te rocé con la yema de los dedos, giraste violentamente y dijiste "¡que te pasa pastrulo de mierd...!!!" estirando los brazos, eras otra, no eras tú!, pensaba mientras caía de cabeza, el empujón me hizo volar por los aires. No eras tú... resignado mientras giraba en el espacio antes del primer golpe con el cemento, era una ilusión, siempre estuve equivocado, y mi hombro chocaba contra la cuarta grada, te odié tanto y te perdí... Seguí rodando hasta el piso del campo dando tumbos incontrolados, todos se alejaban. No sentía mi cuerpo, ví mi pecho rojo, empapado en sangre que brotaba de mi boca. Dejé de temblar, me adormecí, empecé a desvanecer y elevarme, todo empezaba a aclararse...
Preferiría morirme a odiarte, lo sabes...
Ese fue el día en que morí y conocí a Dios frustrado.
FIN.
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| posted by J O @ sábado, agosto 27, 2005 |
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